En papelería lo barato sale muuuy caro

El Corte Chino

Estuches de distintos diseños, algunos lisos, otros con dibujos kawaii, bolígrafos de colorines, ¡oh, creo que voy a colapsar! Esos tienen purpurina, cientos de cuadernos, clips con formas imposibles….¡estás en el chino, la sede oficial de la papelería barata! Hay miles de cosas, parece el paraíso, pero…¿has tocado el papel de esa libreta tan mona? ¿Crees que va a aguantar bien la tinta de ese rotulador que hay en la otra estantería sin traspasar al otro lado del papel? Es más, ¿cuánto tiempo va a pasar antes de que ese rotulador se seque?. Repetimos: es el paraíso de la papelería barata.

Nosotros también fuimos pecadores

Como amantes de la papelería también nos hemos dejado llevar por esos cantos de sirena de los grandes bazares que lo tienen todo a precios increíbles. Y también como amantes de la papelería que somos, nos hemos sentido defraudados con esa papelería barata cuando hemos llegado a casa, hemos abierto el paquete y hemos probado esos bolis que tanto prometían…oh, no pinta bien, no fluye la tinta…oh, este rotulador se ha secado en dos días…oh, el papel de este cuaderno no es como pensaba.

 

No te la juegues

Hemos sido estudiantes durante más de media vida, y sabemos que, a la hora de la verdad, necesitas materiales en los que puedas confiar. Bien podría ser un eslogan de anuncio de coche alemán pero es cierto.

Un consejo muy común es aquel de “llévate más de un bolígrafo al examen, no vaya a ser que uno te deje tirado”, y quien es precavida o precavido lo sigue, sobre todo cuando te juegas todo un año de estudio en cuatro horas…¡cuatro horas!. Imagínate ver chafado esa gran inversión de tiempo por un bolígrafo chapucero. Vaya chasco.

 

Pero durante una clase en la que tomas apuntes sin parar, por muchos bolígrafos que lleves en tu estuche, uno malo puede hacerte perder el hilo: estás escribiendo a toda prisa, antes de que el profesor o la profesora vuelva a borrar la pizarra por enésima vez, intentando que no se te escapen esos subíndices o superíndices sin los que esa integral pierde sentido (por poner un ejemplo, y quien estudie algo de ciencias puede entender a lo que me refiero) y de pronto…oh! El boli ya no pinta. Y lo miras, con media carga de tinta que le queda, sin entender qué pasa. Eres de reflejos rápidos y cambias de bolígrafo, pero en esas décimas de segundo el profesor o la profesora ha dicho algo importante o ha vuelto a borrar. Holly crap! Y no te vas a poner a preguntar por que no vas a volver a perder tiempo ni hacérselo perder a tu compañera o compañero. Así que dejas el hueco en blanco, y ya lo rellenarás….o no.

Smolky-consejo: elige calidad

Nos ha pasado. Hemos aprendido. Ya no usamos artículos de papelería baratos y por eso, cuando empezamos Smolky, quisimos ofrecer productos de calidad. La calidad tiene un precio, lo sabemos, pero hemos aprendido a base de problemas que ese precio merece la pena y queremos ayudarte a evitar precisamente esos problemas que nosotros hemos tenido.

No se trata de vender marcas, sino de que, si te gusta escribir cartas con pluma para snailmail, no tengas que volver a empezar por que la pluma ha fallado y te soltado un manchón en mitad del papel, con lo bonito que te estaba quedando ¡por dios! Por eso, no se trata de que nuestra pluma sea Pilot, se trata de que sea fiable. Nuestro objetivo no es vender Stabilo, nuestro objetivo es que tu subrayador pueda estar horas y horas abierto en tu mano sin que se seque la tinta.

Multitud de artículos de Smolky
De un todo un poco de nuestra colección Smolky

Por todo esto, aunque seguimos dándonos esos baños de sensaciones entrando de vez en cuando en un paraíso de papelería barata y seguimos dándonos el capricho de comprar alguna cosita (tonterías de un día vaya), sabemos que, a la hora de la verdad, sólo podemos confiar en la buena papelería. Confiamos en nuestros bolígrafos Uni-ball, confiamos en nuestros cuadernos de Blanca De la Cruz, Virginia Presa o Smolky, y confiamos en otras muchas cosas que aún no hemos podido traer, pero que llegarán.

Y es que al final, lo barato sale caro.

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